
Por: Ivelisse Prats Ramírez de Pérez.
Si alguna duda me quedaba, ya no la tengo. El Plan Decenal 2008-2018 con el que los peledeistas suplantaron ilegalmente el legítimo, el 2002-2012, no se cumple. Parece que ni se consulta en el Ministerio.
Es mas: posiblemente por la indigencia presupuestaria, se perciben las acciones que se toman como eventos no previstos, frutos de aisladas rachas de decisiones como para decir “estamos aquí, en la Máximo Gómez, y regimos la educación del país”.
Parecería que ni siquiera se dispone de un humilde POA, (programa operativo anual). Y es lógico, sin un soporte presupuestario adecuado, no hay plan que se mantenga.
La semana que concluye, otro anuncio, repentino, inconsulto, niega los avances que sobre Educación de Adultos se han logrado en el mundo en los últimos 40 años: se cierran los Liceos Nocturnos, se convertirán en vespertinos, y se argumenta con la sola razón, de la carencia de energía eléctrica.
Hacemos desaparecer la única opción de bachillerato que el sector publico ofrece a los trabajadores y empleados dominicanos, es, para decirlo diafanamente, una negación a la equidad, y por tanto, un atentado contra la necesaria búsqueda de la cohesión social en nuestro país. Es, además, un retroceso vergonzoso en la ruta que aunque con hiatos y debilidades, habíamos tomado desde la década del 80 hacia la consolidación de la educación permanente, esa que todos/as los/las ministros/as hemos ponderado en nuestros discursos o reuniones de Unesco.
No entiendo por que, conociendo la inteligencia y la capacidad profesional de Melanio, se toma esta medida radical, tan simplista: los Liceos Nocturnos tienen problemas, pues se cierran, muerto el perro se acabó la rabia. Porque transformarlos en vespertinos no es la respuesta pertinente, los empleados y trabajadores del sector privado, y mucho del sector publico, trabajan durante toda la tarde.
Es cierto: los Liceos Nocturnos desde hace tiempo, tienen serios problemas, se han constituido en un rompecabezas dentro de nuestro sistema educativo, y no solo por la falta de energía eléctrica. Eso es un factor que agrava, pero no genera la penosa situación de estos planteles.
Los profesores de esos Centros legan a dar clases después de agotar otras tandas, a veces con tardanza, porque entre las escuelas donde laboran existen distancias considerables; los estudiantes, ingresan también después de una larga jornada laboral; y lo peor, se utilizan en esos Liceos para adultos los mismos programas y la misma metodología que se usan con los adolescentes. No se asoma siquiera en esa rutina cansona un halito de andragogia, que ofrezca comprensión de la diversidad de los alumnos, en su identidad adulta.
Con poco animo, con cada vez menos entusiasmo, llegando tarde y retirándose, acortando programas y saltando temas, profesores y estudiantes de los Liceos Nocturnos han ido construyendo, sin quererlo, un antimodelo que hay que superar.
La carencia de energía eléctrica ha sido un agravante, pero también, Dios me perdone, una excusa para justificar el descalabro.
Si esa fuera la única causa del cierre de los Liceos Nocturnos, entonces, simplemente, el Ministerio de Educación tendría la solución en sus manos; adquirir las plantas e inversores necesarios solicitando una partida especial, salida de los fondos de la Presidencia.
Pero no. El deterioro acelerado de los Liceos Nocturnos, no puede enfrentarse ni comprando esas fuentes de energía, solamente, ni mucho menos cerrándolos.
Dejo a un lado por esta vez un análisis socioeconómico de la inseguridad y la violencia, me voy a limitar a sugerir algunas medidas en el orden exclusivamente andragógico, para preservar esos Liceos Nocturnos como un símbolo de que aun creemos en el derecho a educarse de todos y todas.
El Ministro, al anunciar el cierre, mencionó, un poco de paso, lo que creo seria, ampliando sus alcances, la salida adecuada: fortalecer programas semipresenciales, como el “Prepara”.
Es por ahí, Melanio. Pero no como complemento tímido, sino como alternativa novedosa que mantenga los Liceos Nocturnos funcionando.
Me permito sugerir una agenda de acciones en esa dirección:
Primero, revocar la decisión de cierre. Luego, como medida de emergencia, la adquisición de las necesarias plantas, para quitar del medio justificaciones materiales. Mientras, un llamado a concurso para que se redacten materiales de estudio para adultos que se distribuirán a los estudiantes. Y paralelamente la realización de talleres que desarrollen en los docentes las competencias para las nuevas funciones de educadores de Adultos.
Un calendario escolar diferente, propio de adultos que se responsabilicen a estudiar, y que asistirán dos veces a la semana al Liceo para constatar y consolidar lo aprendido; y la exigencia de que a ese Liceo Nocturno solo pueden asistir estudiantes de no menos de 25 años. Y que se compruebe sean trabajadores o empleados.
Que no aparezca este cierre en otro Informe Serce. Evitemos esa nueva mala nota, Melanio.